Es casi como un bebé…solo que más pequeño
Mide sobre los 42 cm de la cabeza a los pies y pesa uno 1.900 gramos.
En estos momentos el feto tiene una apariencia muy similar a la que presentará al nacer. Los movimientos fetales te permitirán saber cuál es la posición del feto ya que las extremidades se sienten como movimientos enérgicos y rápidos y el tronco y las nalgas como movimientos más mantenidos.
Si el bebé naciese en esta etapa, las probabilidades de supervivencia son de más del 90%.
De todas formas, si se diera una amenaza de parto prematuro, deberíamos poner medicación para detener las contracciones e intentar retrasar así el nacimiento hasta después de las 34 semanas idealmente. Esto se debe a que el proceso de maduración de los pulmones todavía no se ha completado, por lo que los corticoides administrados a la madre en caso de parto inminente son necesarios. Estos ayudan en la producción del surfactante imprescindibles para que el bebé respire por su cuenta.

¿Qué notarás tú?
Tal vez…hemorroides
En este momento del embarazo es muy habitual que aparezcan hemorroides.
Las hemorroides las venas que se encuentra a nivel del recto y que pueden dilatarse y trombosarse en éste período. Como ya dijimos, se produce por la disminución del retorno venoso desde la parte inferior del cuerpo, y en algunos casos pueden ser muy, debido a la presión que ejerce el útero sobre las venas de esta zona junto con la dilatación de los vasos que se produce en la parte final de embarazo. En el caso de que las hemorroides sean dolorosas. También puedes sangrar tras ir al baño, por lo que es importante que vayas al médico para descartar una trombosis o lesión de la mucosa del recto.
¿Cómo te acompañaremos en esta etapa?
Masaje perineal
Este es un buen momento para iniciar la preparación del periné para el momento del parto. Hay estudios han demostrado que estos masajes en el periné disminuye la tasa de episiotomías o desgarros en los partos vaginales. Estos masajes se deben realizar de forma diaria, con aceite rosa de mosqueta realizando una presión discreta pero mantenida en la zona inferior de la vulva (en la horquilla). Lo que conseguirás es una mayor elasticidad de todos los tejidos para que puedan dilatarse sin desgarrarse en el momento del parto.
Nuestras compañeras fisioterapeutas de suelo pélvico de la Unidad de Ginecología Regenerativa pueden ayudarte y aconsejarte en caso de que tengas cualquier duda al respecto. Ponte en contacto con la Clínica con total confianza.