Emociones y sentimientos
Mide entre 19 y 20 cm y su peso es de 350 gramos.
En la cara ya están formados los párpados y las cejas, aunque aún no tiene pestañas. Además, los párpados están fusionados por lo que el feto no puede abrir los ojos. Dentro de la boca, en las encías, se están empezando a formar los dientes.
En este momento el sistema límbico está en pleno desarrollo. Esta estructura será la encargada de controlar las emociones y los sentimientos.
Una curiosidad: los testículos de los niños ya tienen espermatozoides y los ovarios de las niñas óvulos en su interior.

¿Qué notarás tú?
Contracciones braxton-hicks y pesadez de piernas
Es habitual que sientas molestias en el pubis y el abdomen debido al crecimiento del útero. También es frecuente el notar como la barriga se pone dura. Esto es debido a que el útero se contrae y relaja, varias veces durante el día. Se denominan “contracciones de Braxton-Hicks” y ayudan a la preparación del útero y los tejidos de la pelvis para el parto.
Los tobillos y muñecas pueden comenzar a hincharse, sobre todo al final del día, debido a la compresión de las venas por el útero y a los cambios hormonales del embarazo. Esto te puede ocasionar pesadez de piernas e incluso hormigueo en pies y manos. Es conveniente estirar las piernas cuando estés sentada y hacer movimientos con los pies hacia arriba y abajo o en círculo para favorecer el retorno venoso. Camina una hora al día a paso ligero y evita estar muchas horas de pie. Al acostarte te ayudará poner un cojín debajo de los pies. Meter los pies y las manos en agua fría con sal gorda puede hacer disminuir la hinchazón y la sensación de pesadez. Por último, es importante comer poca sal y beber al menos un litro y medio de agua al día.
¿Cómo te acompañaremos en esta etapa?
Revisión rutinaria para que escuches su latido
En la semana 22, aún puede hacerse la ecografía morfológica, si no la has hecho ya.
Es curioso cómo el corazón del feto late muy rápidamente, entre 120 y 160 latidos por minuto, en comparación con el nuestro, que lo hace entre 60 y 80 latidos por minuto.
Puedes probar en casa con un estetoscopio, aunque no siempre serás capaz de escucharlo. No conviene obsesionarse, sentir que se mueve es el mejor signo de que todo va bien.